Llega el otoño y sus colores. Con el frío y la lluvia necesitamos una sobredosis de ánimo para afrontar el día a día. Y especialmente si pensamos que hace tan solo una semana íbamos de manga corta y sandalias.

Como cada temporada, la moda inventa y reinventa colores que se convierten en tendencia y se instalan en los escaparates de todas las tiendas y en las pantallas de nuestros televisores, ordenadores o smartphones.

Colores que cambian el estado de ánimo


La psicología del color existe, nada más y nada menos que desde 1810, cuando el científico alemán Johann Wolfgang von Goethe publicó su Teoría del Color. Goethe realizó una investigación sobre cómo nos afectan los colores y la subjetividad que condiciona la percepción de un color por cada uno de nosotros. A partir de entonces, muchos expertos han publicado sobre el efecto que cada color tiene en diferentes personas. Existe la cromoterapia, el uso de los colores para curar determinados estados de ánimo. Insistimos en que no hablamos de la simbología de los colores, sino de sus efectos.

A ninguna se nos escapa que el amarillo es el color por excelencia de la luz. En los países nórdicos, donde el sol desaparece durante el periodo invernal, muchos de sus ciudadanos padecen lo que se denomina Trastorno Afectivo Estacional, provocado por un desequilibrio bioquímico en el hipotálamo asociado a la ausencia del sol. Son personas que sufren trastornos de sueño y depresión. Puede que éste sea uno de los motivos por los que en nuestra cultura se asocian las tonalidades azules y violetas con el recogimiento e incluso con la Tristeza. Y mientra el rojo suele estar ligado a personas extrovertidas, impulsivas y con carácter fuerte, el verde aporta equilibrio y lo suelen elegir las personas prácticas, con una mentalidad abierta y un espíritu innovador.

El naranja es el color de la creatividad por excelencia y tiene un efecto mental vigorizante. Y si el blanco es la representación de la bondad y el positivismo, y es el preferido de las personas sencillas, pacíficas y sinceras; el negro suele asociarse a pensamientos negativos, a la soledad, y a la introversión. Aunque respecto al negro, nosotras pensamos que es el color que nos salva de muchos apuros.

Pantone, la institución por excelencia que define los colores, ha marcado para esta temporada otoño-invierno nada más y nada menos que 20 colores. ¡Tranquilas!, porque todos ellos son variedades de seis colores básicos que son de los que os vamos a hablar hoy. El color camino rocoso o el avellana no dejan de ser variedades del marrón; el color aguacate es muy similar al que siempre hemos llamado verde oliva; el color paloma es un gris claro; y el color natillas de vainilla es un blanco que no llega al crudo que siempre hemos conocido.

Estos son los principales colores del otoño


Variaciones y combinaciones a parte, los colores predominantes, este año, son en todas sus variantes: el marrón el rosa, el verde, el azul, el naranja y, por supuesto el negro. ¿Esto significa que no puedo ponerme una prenda rojo? Por supuesto que no, la elección del color es absolutamente una decisión tuya porque, como ya hemos dicho al principio de este post, la percepción del color y las emociones es subjetiva.

A partir de esta paleta de colores las combinaciones son infinitas. Y como seguramente tendrás en tu armario prendas de años anteriores con estas tonalidades, puedes sacarle mucho provecho tanto a tu ropa usada como a la que te compres nueva en estos meses.

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